Clubes de fútbol o Clubes con fútbol?
Lejos han quedado los tiempos donde los clubes, en particular los barriales eran “sociales, culturales y deportivos”. Eran tiempos donde el bienestar económico les permitía a las familias tipo pagar mensualmente una cuota social para poder disfrutar un domingo de esparcimiento y que los chicos disfrutaran de las instalaciones para la práctica de distintos deportes.
Luego, con el pasar de los años y la pérdida constante del poder adquisitivo, estas familias se vieron obligadas a recortar sus gastos e inevitablemente llegó la hora en la mayoría de los casos de ese gasto que pasó a ser superfluo.
Todo esto se dio en un círculo vicioso en el cual los clubes cada vez ofrecían menos beneficios a sus asociados. Los recursos empezaron a volcarse casi exclusivamente al fútbol que empezó a comerse todo en desmedro del mantenimiento del resto de las actividades que, entre otras cosas, servían de refugio para que los chicos de la época tuvieran la debida contención.
Ante el reciente acuerdo entre la Asociación del Fútbol Argentino y el Gobierno que destinará una enorme suma de dinero a cambio de la televisación de los partidos, los clubes siguen siendo considerados solamente como “clubes de fútbol” y no “con fútbol”. Es decir que la masa de dinero que el estado (es decir todos nosotros) aporta sólo será destinada a la actividad de la pelota.
Si le preguntáramos a Grondona porqué no se obliga a las instituciones a que determinado porcentaje de los pesos recibidos sean destinados a otras actividades seguramente respondería que él representa solamente al fútbol y en su interior estará la idea de que Todo Pasa. De parte de los funcionarios gubernamentales ya sabemos que la redonda es lo que sirve para distracción de la gente y de esa manera piensa menos en los verdaderos problemas.
Creo que hay un debate que se debe hacer: si los clubes deberían volver a ser lo que fueron o que sigan siendo el reducto donde intermediarios oportunistas aprovechen las malas administraciones para hacer pingües negocios.
Obviamente que a Grondona nada de esto le importa.











